Río Guadalquivir, Sevilla

nao victoria sobre el río Guadalquivir

Por el río Guadalquivir Sevilla es Sevilla

Por sus aguas se infiltraron los Vikingos para saquear Sevilla

Remontándolo llegó la escuadra castellana de Ramón Bonifaz para romper el puente de barcas

Por el Guadalquivir volvió la Nao Victoria después de dar la vuelta al mundo

Sevilla y su río

Sevilla no se puede entender sin el río Guadalquivir. Sencillamente no existiría o sería una realidad completamente distinta. Es una parada obligatoria en los sitios que visitar en Sevilla. 

La relación de Sevilla con el mayor río de Andalucía es de simbiosis. El agua de este río ha regado la vida de la población y la ha puesto en contacto con el mundo entero.

Por eso hoy os voy a comentar algunos aspectos por los cuales es tan importantes

  • Rio navegable, hace 6000 años el paisaje era muy pero que muy distinto. Conectado a un pequeño mar interior, lo que conocía como el lago Ligustino, que se fue colmatando con los materiales que llevaba la corriente. Ahora es un paisaje modelado por la mano del hombre

En la leyenda de la fundación

  • En los propios orígenes míticos de la ciudad figura como protagonista y marco geográfico a la vez el río Guadalquivir a su paso por Sevilla. Se dice que es Hércules durante sus míticos trabajos que empieza a perseguir a la diosa Astarté, cada uno por una orilla. En Triana, Astarté. En Sevilla, Hércules.

El nombre de Sevilla

El propio nombre de Sevilla es una evolución del que le pusieron sus primitivos habitantes, Spal, que podría decir “ciudad sobre palos”. Es decir, nos está viniendo a la cabeza una ciudad de casas sobre pilares, para asentar la construcción sobre un terreno pantanoso.

Una pequeña península cuya zona central se situaría entre la iglesia de san Nicolás y la calle mármoles y aire. O bien directamente un ambiente con estructuras palafíticas. Debido a que se asentaba en una gran llanura aluvial, un terreno que se podía inundar.

Esa ciudad sobre palos estaba bien acostumbrada a mirar al río de reojo. Hoy hemos perdido la costumbre de temer a la naturaleza, afortunadamente no nos hace tanta falta. Sin embargo siempre es algo que tenemos que tener en cuenta, es un rio que se teme y que se ama. Como el mar que da vida y uno goza de contemplar, pero que puede ser terrible e inmisericorde.

Una de esas inundaciones puede fácilmente llevarse tu casa, por eso tal vez es que Sevilla tiene ese carácter soñador e incluso un poco quijotesco, es un lugar de dificultades, hecho a sí mismo. Nacido en el lodo.

El origen del nombre de Sevilla tiene que ver son su río, que ha ido cambiando con ella misma. Desde el río Betis Romano , al-wādi al-kabīr  de los musulmanes, al Guadalquivir actual. Siempre con la misma idea, el río grande.

 

 

Domando el rio grande

El río ha ido cambiando su apariencia a lo largo de los siglos. Esta gran llanura aluvial albergó el germen de lo que se llegaría a convertir Sevilla. En la transformación del Guadalquivir a su paso por Sevilla hasta alcanzar lo que podemos ver hoy han confluido los esfuerzos del hombre y la naturaleza.

La naturaleza moldeando pacientemente, sin prisas. En esta parte el río alcanza poco más de la altura del mar, quedando aún muchas decenas de kilómetros hasta alcanzarlo. Esto hace que su corriente sea muy tranquila, que deposite muchos materiales y que para seguir avanzando cree meandros que serpentean en el camino del agua.

Este punto ha sido importante, ya que el estado de navegabilidad del río ha marcado también su influencia en la vida comercial y económica. En época romana los barcos aún podían llegar a Córdoba.

 En momentos más recientes, las dragas del río para asegurar el calado necesario para las embarcaciones y las cortas del río para ahorrar kilómetros han sido trabajos del hombre. Para que el río grande siga siendo la vía de comunicación del único rio navegable y puerto interior del país. En buena parte es uno de los motivos para visitar Sevilla, ver atardecer al lado del río es una de las cosas que hacer en Sevilla más agradables. Si es tomando un crucero, mejor que mejor. 

 

Paseo en barco por el Guadalquivir- Calle Betis

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