La venta de los gatos de Bécquer

La venta de los gatos

Al norte de la muralla de Sevilla tenía un joven Gustavo Adolfo Bécquer su lugar esparcimiento y tranquilidad. También era un pequeño santuario de inspiración. Aquí tenemos incluso a día de hoy el edificio de la venta de los gatos que lo inspira a escribir la leyenda homónima. Que fue el escenario que permitió su discurso sobre lo sombrío que cae sobre la vida de los mortales, lo negro del destino y la amargura.

En la leyenda de la venta de los gatos vuelca uno de sus relatos más gráficos sobre dos épocas bien distintas, una de felicidad y alegría y otra fúnebre. Desgraciadamente este lugar a día de hoy no solamente se encuentra en un estado de conservación deplorable, también la placa que conmemoraba este lugar en su labor de inspiración se encuentra pintada sin contemplaciones. La inscripción que conmemora este papel de inspiración se encuentra bajo una gruesa capa de pintura plástica, en una damnatio memoriae de pura barbarie.

De la ribera del río rodeada de álamos, cuyas aguas bajaban reflejando el monasterio de San Jerónimo de la buena vista, se acordará Bécquer durante su estancia en tierras aragonesas en el monasterio de Veruela al recordar su postura sobre la muerte en la juventud. Tampoco es la única leyenda que se inspira (y en cierto grado homenajea) en Sevilla, ya que la leyenda de Maese Pérez el organista es profusa en detalles y lugares Sevillanos.

De esta leyenda de la venta de los gatos yo quiero reseñar hoy la potencia que tiene para crear imágenes. A través de una descripción nos lleva al escenario del relato. No resultan únicamente descripciones físicas como la del propio edificio de la venta de los gatos o las gentes que la frecuentan en distintos momentos. Son elementos que dibujan una atmósfera rica, vemos sonidos, colores y sensaciones.

El acceso a la leyenda es de dominio público, os pido que la leaís antes de seguir: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/rimas-y-leyendas–0/html/00053dfc-82b2-11df-acc7-002185ce6064_7.html#I_22_

 

La leyenda de la venta de los gatos comienza con una descripción geográfica muy familiar para el sevillano, un lugar a medio camino entre el convento de San Jerónimo y la puerta de la Macarena

Bécquer

Sensaciones Becquerianas

La nostalgia de volver a Sevilla luego de años y no reconocer muchos de los lugares que habían sido su mundo, de hecho, es en cierta manera el tema principal del relato. Es una forma que tiene el autor de intentar sostener el tiempo que se le escapa entre las manos. Después de tantos años de quehaceres por distintos lugares de España busca el retorno al lugar agradable y colorido, para encontrar que ha cambiado.

Cuando el azar me condujo de nuevo a la gran ciudad que con tanta razón es llamada reina de Andalucía una de las cosas que más llamaron mi atención fue el notable cambio verificado durante mi ausencia. Edificios, manzanas de casas y barrios enteros habían surgido al contacto mágico de la industria y el capital: por todas partes fábricas, jardines, posesiones de recreo, frondosas alamedas; pero, por desgracia, muchas venerables antiguallas habían desaparecido.

En efecto esta es la sensación que tiene el escritor al volver a la ciudad que fuera el marco de sus ensoñaciones juveniles. Tras años de recorrer tierras distantes, el recuerdo de su ciudad se mantenía vivo en su memoria.

La evocación del ambiente del río, la inspiración de las añejas iglesias formaba parte del universo que le resultaba conocido y confortante. El propio camino de la vida se le hacía amargo en lo personal, la enfermedad y los vaivenes tanto emocionales como económicos.

Esa sensación de desasosiego y oscuridad es la que podemos palpar en el relato. El protagonista busca un ancla a un pasado feliz y espera una evolución en el mismo sentido, solo para encontrar la desesperación del amargo final.

La esperanza, que en cierto modo busca el protagonista, cede en importancia a lo fatal del destino. El tabernero que imaginaba entretenido con su cigarro, la pequeña venta pobre pero animada y el gentío colorido da paso a la senectud sin energía, el olor a cripta y la degradación del paisanaje.

 

El final

 

Esta preciosa y sencilla historia de amor que nos plantea al principio la joven pareja se nos presenta como preñada de futuro. Dos personas que se corresponden y que el autor imagina diez años después como felizmente casados y con hijos. Sin embargo, parece que la atmósfera del nuevo cementerio de San Fernando se traslada a la vida de todo aquello que cae en su zona de influencia.

Yo me creía trasportado no sé adonde; pues todo lo que veía me recordaba un paisaje cuyos contornos eran los mismos de siempre, pero cuyos colores se habían borrado, por decirlo así, no quedando de ellos sino una media tinta dudosa

 

 Este elemento escatológico y de insinuaciones mágicas es la explicación que se le da al infortunio que se cierne sobre esta parte de Sevilla en el terrible desenlace que tiene esta historia de amor, cuyo futuro se corta de raíz por la contundente e incontestable voluntad de la muerte.

En el carro de los muertos
ha pasado por aquí,
llevaba una mano fuera,
por ella la conocí.

 

El desarrollo de Sevilla a los ojos de Bécquer

Bécquer nació en la década de 1830, cuando se afianza el liberalismo en España. No lo hace por fuerzas propias, ya que durante el reinado de Fernando VII se habían puesto todas las fuerzas posibles al servicio del proyecto reaccionario y absolutista que pretendía mantener al reino de España de las alteraciones Europeas. Esta entrada en el liberalismo sirve a los propósitos de una de las ramas de la monarquía borbónica que se presenta como abanderada del liberalismo. Esto hace que los avances sean titubeantes, cosa que se refleja en las ciudades que aún mantienen muchas características propias del periodo anterior.

En el caso de Sevilla la modernización tiene elementos muy visibles en la geografía urbana que se transforma sobre sí misma, la fábrica de cerámica del marqués de Pickman en la antigua cartuja, el puente de hierro de Triana sobre el que fue de barcas y posteriormente el derribo de la muralla de la ciudad. Que acaban con ciertas manifestaciones de la ciudad anterior para dar paso a la nueva. Estos cambios en ocasiones son percibidos con desconfianza, en especial desde el sentido estético.

En la venta de los gatos sentimos esto, Bécquer revisita su ciudad y encuentra que el escenario de su niñez ha cambiado. Si en su recuerdo enmarcaba sus primeros años en estos lugares, con el tiempo desvanecido, la pérdida de estos supone una dolorosa constatación del carácter efímero de su propia vida y hasta de su memoria.

Por eso la venta de los gatos es un relato tan intenso, es Bécquer, Sevilla y la memoria. Al leerlo podemos sintonizar con un sentimiento que es universal.

Escuchar La venta de los gatos recitado

Aquí contamos, gracias a el trabajo de www.poesíarecitada.com en su canal de youtube, con una preciosa versión recitada de la venta de los gatos .

Para más de Bécquer, te recomendamos la leyenda de Maese Pérez el organista