Maese Pérez el organista

Siempre es una buena ocasión para recordar a Bécquer. El caso es que pensaba el otro día en sus leyendas, y en la forma tan particular que tenía de dibujar las escenas. Como tamizaba las imágenes para devolvérnoslas de forma única. Leía dos, la de la venta del gato y la de maese Pérez el organista.

En ambos casos aparte del contenido de ambas historias, son realmente evocadoras porque son riquísimas en referencias a la geografía urbana de la ciudad. Innumerables referencias a parroquias, conventos, calles, arcos y caminos que dibujan el paisaje sobre el cual posa a sus personajes y los acontecimientos. Es sobre todo esto sobre lo que cae la neblina del misterio y la fuerza de las imágenes.

Origen de la leyenda de Maese Pérez el organista

Parece ser que la narración acerca de la historia de Maese Pérez el organista no tiene demasiada base real, ya que no encontramos tal figura y parece ser que eran las propias monjas del convento de santa Inés las que tocaban el órgano en la misa del gallo. Pero la propuesta dibuja una atmósfera tan sevillana y con tantísimas referencias que nos recuerda aquello de si non è vero è ben trovato.

Los personajes de la demandadera, el obispo, el organista envidioso encajan en nuestra mente la idea de una escena viva y los habitantes de este pequeño universo situado en el centro de Sevilla.

mapa de sevilla 1868, la Sevilla que conocío Bécquer e inspiró Maese Pérez el organista
Mapa de Sevilla en 1868

Os hago un pequeño resumen de la leyenda:

Resulta que, en Sevilla, en el humilde convento de Santa Inés vive un organista, muy mayor y ciego, Maese Pérez el organista. Que lleva siendo el organista de ese lugar por décadas, como antes lo fue su padre. Desde pequeño se descubrió que tenía un don especial para la música y una dedicación completa. Se podría decir que sus dos amores en la vida eran el órgano del convento y su única hija. Un órgano que ya se encontraba muy desvencijado por el tiempo y su desgaste, pero con primor mantenía sonando mucho mejor de lo que le correspondía.

Hasta que un día, justo antes de la misa del gallo y estando repleto el lugar de personas de toda clase social –desde los vecinos pobres hasta el mismo obispo que dejaba de lado la catedral para escucharlo a el-  se encuentra mal, pero saca fuerzas de su fe y empieza a tocar de la forma magistral en que acostumbra. 

Pérez va abriendo un canal entre el cielo y la tierra a través de su arte, pero las fuerzas no le acompañan ya  y el anciano muere sobre el teclado. Dejando en suspenso la interpretación musical. De entre la multitud ya sale un personaje ruin y oportunista que se ofrece a seguir con la misma, el organista de San Bartolomé.

Pasa un año, y este organista envidioso –con mala fama ya desde su mediocre trabajo en la parroquia de San Bartolomé- se sienta a la banqueta del órgano de Santa Inés y proporciona un recital absolutamente majestuoso, como si los mismos ángeles tuvieran a bien compartir su música con el mundo terrenal. Aunque el publico lo recibe extasiado, algunos no confían en que ese músico chapucero fuera el artífice de ese acto sublime. Pero este oportunista logra su objetivo de sobresalir, y ponerse en el camino del ascenso que se le ofrece para tocar el año siguiente en la catedral.

Al tercer año de nuestra historia, por supuesto nuestro desagradable organista protagoniza un bochornoso espectáculo en la catedral que indigna a todos los presentes. Mientras que en Santa Inés se descubre al fantasma del organista Maese Pérez que sigue todavía empecinado en tocar para la misa del gallo con toda su devoción. Nadie más que la hija lo ve, pero se produce el portento y durante la misa el órgano toca solo sin el concurso de nadie. Animado el instrumento por la voluntad del maestro, como había hecho el año anterior.

Maese Pérez como nostalgia de Bécquer

Una vez vista la historia, vamos a lo que me llamó la atención.

 Cuando Bécquer marcha a Madrid en busca de nuevos horizontes le llega la navidad en Madrid, y tal vez en un ataque de nostalgia, recuerda Sevilla a la cual quiere hacer el centro de sus atenciones en este caso. Es una leyenda de sabor navideño, con la misa del gallo como el elemento que marca los tiempos de la misma en tres años distintos. Es un homenaje a esas calles, el convento de Santa Inés, la iglesia de san pedro y el arco que estaba en la calle san Felipe. También nos habla de la catedral y san Bartolomé. A la vez que enlaza con un lugar sugerente en relación con otras leyendas de Sevilla, como es el convento de Santa Inés, fundado por María Coronel en el Siglo XIV. Tomando todos estos elementos de la ciudad, reconocibles tanto entonces como ahora y haciendo de ellos el telón de fondo de este hecho milagroso.

Otro ejemplo de cómo podemos vislumbrar la ciudad pasada, leerla en el presente y disfrutarla en todos los casos. Otro pequeño lujo de ver nuestra ciudad desde un punto de vista con su toque de magia y además de la mano de uno de sus escritores más reconocidos.

Leyenda de maese Pérez el organista [resumen]

Es una narración que parte desde el presente al pasado, donde es el mismo narrador el que dice que le cuenta una mujer del lugar mientras esperan a la misa del gallo, lo que significa que es navidad. La trama se sitúa en el convento de Santa Inés en Sevilla, un convento que sigue en pie a día de hoy.

Tras una introducción al gran gentío que acude a la iglesia se describen algunos de los nobles más importantes de la ciudad, así como gente del pueblo llano para ver a Maese Pérez. La demandadera nos cuenta con todo lujo de detalles el ambiente de Sevilla en ese momento.

El asunto es que todos van a la misa del gallo a ver tocar a maese Pérez, el organero ciego del convento de Santa Inés, tan grande es la fama de su música que hasta el obispo prefiere ir a ese humilde convento que escuchar la misa en la mismísima catedral de Sevilla.

Si de normal maese Pérez toca muy bien, durante la misa del gallo cuando dan las diez y el sacerdote levanta la santa forma las voces de su órgano se convierten en las del cielo.

Todos esperan ver al organero, pero de repente vienen las terribles noticias. Nos dicen que maese Pérez se ha puesto muy malo. Ante el disgusto de todo el mundo aparece un personaje de muy desagradable figura que se ofrece a tocar en sustitución de maese Pérez. Este hombre es el organero de San Román, y al prestarse desprecia al anciano maestro diciendo que, aunque muera seguirá habiendo música.

Pero antes que este hombre pudiera empezar con el recital, aparece maese Pérez visiblemente enfermo. Que no quiere morir sin tocar su órgano, además en una noche tan especial para él. Ofrece un espectáculo exquisito, todos los presentes sienten en sus almas la piedad que transmiten las notas del organero. Pero la desgracia llega pronto y justo en el clímax de la interpretación muere al lado de su hija.

Pasa un año y volvemos a estar en vísperas de la misa del gallo, ahora la figura de moda es el organista de San Román. Este es aquel hombrecillo que se ofreció para tocar en lugar de Pérez. Todos vuelven a arremolinarse en la iglesia para escuchar el recital con la misma inquietud que el año anterior. Pero ahora con otra actitud. Lo que antes eran halagos y amabilidad hacia el anciano músico ciego, ahora es hostilidad y desprecio para este hombre que habla mal de los otros organeros. Los asistentes tenían pensado mofarse de él ahogando el sonido de su música con las zambombas y los cánticos, pero al oír la melodía sublime que salía se les quitaron pronto las ganas.

El arzobispo queda maravillado con lo que oye y lo invita a tocar para él en la catedral el año que viene, algo que nunca quiso hace Pérez por lealtad a su lugar. Pero no se le ve contento, al contrario está pálido y desencajado. Dice que jamás volverá a tocar ese órgano. Y acepta la petición del obispo. Parece que sucede algo raro y hay gente que lo nota.

Transcurre otro año. Están conversando la abadesa de Santa Inés y la hija de maese Pérez, comentando lo vacía que está la iglesia ese año para la misa del gallo. Todo el mundo ha ido a la catedral. La hija de Pérez dice que siente algo raro, sobrenatural, y está asustada. Relata que cuando fue a preparar el instrumento para la misa, creyó ver al fantasma de su padre sentado al órgano. La abadesa la trata de consolar, pidiéndole que toque para la celebración.

La misa comienza y todo va sin sobresaltos hasta el momento de la consagración de la sagrada forma. De improviso se oye un grito desde la tribuna del órgano, los asistentes acuden corriendo. Allí ven a la aterrorizada muchacha señalando el banco vacío del órgano. Se producía el portento, el órgano tocaba solo las magníficas melodías con que el organista maese Pérez encandilaba las almas de los sevillanos.

 

Era el espíritu de Maese Pérez quien tocaba el órgano.

 

Mientras tanto, en la catedral el mal organero quedaba al descubierto como un fraude al hacer un concierto estrepitoso. Toda Sevilla habla del milagro y el arzobispo está hecho una furia por perdérselo al estar viendo al farsante.

Maese Pérez el organista, personajes

Maese perez el organista: es un músico ciego de nacimiento, muy creyente y ha dedicado su vida a su arte. Su padre también fue organero. Es muy pobre pero generoso y querido, sus vecinos le tienen por hombre bueno y humilde. Sus mayores amores en la vida son el viejo órgano del convento y su hija, a los cuales dedica todas sus fuerzas.

La hija de Maese Pérez: no se nos dan muchos datos de ella, de hecho, ni se nos dice su nombre. Ama a su padre y busca recordarlo tocando bien en la misa del gallo. Es a quien se le aparece el espíritu del anciano músico.

Arzobispo: Es reconocido como un hombre muy justo que vela por la ciudad, aprecia el arte de Pérez y trata de llevarlo a la catedral.

Organero de San Román/San Bartolomé: es un hombre mezquino que solo busca llamar la atención. Habla mal de las otras personas y trata constantemente de ser el centro de todas las miradas. Sin embargo es un músico terrible. Aunque es peor ser humano, ya que calla el portento del órgano de Pérez para tener su oportunidad en la catedral. Pero no le valdrá de mucho, ya que su engaño se descubrirá por sí mismo. 

la demandadera: funciona en este relato como la informante, ella nos cuenta todo esto porque dice haber estado allí. Es ella la que desvela su caracter cotilla, al narrar con detalles todos los asistentes y situaciones en cada año. También nos deja claro que sabía desde antes que nadie que allí había algo sobrenatural. 

La leyenda de Maese Pérez el organista, recitada.

Aquí podemos disfrutar de esta maravillosa leyenda de Bécquer. Gracias al trabajo excelente de poesía recitada. Para experimentarla de otra forma. 

Para más de Bécquer, no te pierdas el relato de la venta de los gatos

 

Enlaces para más: