Admisión a museos

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Admisión gratuita en los museos

¿ es el precio de la entrada el factor determinante para su uso?

Cuando pensamos en un museo, o en cualquier otro de los equipamientos culturales de los que podemos disfrutar uno de los factores a tener en cuenta es por supuesto el económico. ¿Pero realmente es este un factor limitante hasta tal punto que suponga un obstáculo para nuestros visitantes? Ese es el aspecto sobre el cual vamos a tratar hoy.

Lo cierto es que nunca se debe perder de vista el aspecto económico que permite la gestión eficaz de la institución y resulta en su capacidad de afrontar los esfuerzos necesarios en materia de personal, investigación, publicaciones, adquisición, restauración y gastos corrientes entre otros.  Entre las funciones que tiene el museo, más allá de acrecentar, mantener y dar variedad a su colección está la de abrirse al mundo. Recordando que el en su mismo es una muestra de ese mundo, y que entre sus labores está la de crear comunidad a través del patrimonio, su difusión y tratamiento.

Por lo tanto, esta labor social se lleva a cabo también mediante la mediación y educación; es decir, la interacción con el público. De los recursos que deben entrar en la institución para que esta se pueda mantener en funcionamiento, cumpliendo sus objetivos y emprendiendo nuevos proyectos una parte lo harán a través de financiación pública, partida que será más o menos cuantiosa dependiendo de las características propias del monumento. Pero aparte de este porcentaje otra de las fuentes de ingresos tradicionales es el pago de una entrada por parte de los visitantes.

Para que cumpla su labor es necesario que sea accesible.

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En mi opinión es un concepto clave cuando nos referimos a la labor cultural. Para que sea accesible necesitamos una serie de elementos: que esté abierto durante un periodo de tiempo necesario, que este bien comunicado para que se pueda llegar desde un radio de influencia poblacional lo mayor posible, que no contenga barreras arquitectónicas, que cuente una señalética adecuada, que haya una presentación de los contenidos adecuada y que tenga una estrategia comunicativa definida – entre otras cosas-. De forma que el criterio que prima hoy es la accesibilidad – que sea posible el llegar a los contenidos-, y a veces se ha identificado con la gratuidad.

Esto es en el mejor de los casos una simplificación, el asociar de forma directa y sin más el número de visitantes con el precio de la entrada. Relación que no parece cumplirse –echar un vistazo a los artículos que acompañan esta entrada, merecen la pena-.

                Entonces si entendemos que para la difusión es necesario el concurso de los visitantes a nuestros contenidos es necesario ver cuáles son ls filtros que operan para que tengamos un mayor o menor números de ellos. El interés de nuestras colecciones, la novedad de las mismas, la fidelidad del público local y la capacidad de captar al que está de paso son algunos de ellos.

Uno de los elementos que parece que pueda ser un elemento que tenga peso en el número de visitantes es el precio de la entrada. Parece un razonamiento arrollador el pensar que un precio más alto – o en ocasiones cualquier precio, ya que muchos lugares no cobran entrada- sería una limitación, un techo máximo y la medida del compromiso máximo del visitante para decidirse a entrar o no.

Es por eso, y por la vocación de accesibilidad que está consensuado que la cultura debe tener que tienen sus horarios de visita gratuita. Para satisfacer toda esa demanda que por un motivo u otro no tiene su cauce en los días de pago.

¿pero esto realmente funciona en la manera en que se ha concebido?

El asunto es que no parece que esto sea un factor de crecimiento en el número de visitas, y lo que es aún más importante porque nos recuerda uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta cualquier institución cultural; la generación de un público fiel y recurrente, que vendrá a consumir nuestras propuestas cada vez que se propongan. Lo que se conoce como fidelización en marketing, y en tanto a lo que nosotros se refiere un público comprometido y participativo. Con nuestras acciones es que haremos llegar esto al ellos.

Parece que no parece convencer esta estrategia. Y lo que hace es predicar al creyente, es decir serán aquellos usuarios habituales del equipamiento quienes hagan uso de esta ventana horaria en lugar d ser una forma de captar y servir de inicialización a perfiles nuevos. Parece que lo motiva es que vuelva con más frecuencia aquel que ya es usuario habitual, en lugar de aquel que no suele tenerlo entre sus opciones.

¿ y si el precio no fuera una barrera primaria?

Si no lo fuera entonces estamos reconociendo el problema, no vienen visitante o no se convierten en visitantes recurrentes… entonces puede ser que estemos apuntando al objetivo equivocado y no sirva absolutamente de nada.

Usualmente los motivos que tenemos para no asistir a tal o cual cosa serán:

Que no nos atraiga

Que no nos enteremos

Que no tengamos disponibilidad

Que no podamos pagarlo

Entonces si de todos los causantes de esto, solo apuntamos nuestra batería de acciones a uno de ellos, estamos haciendo un análisis con falta de datos, y que no nos va a reportar ninguna solución, estamos siendo cuanto menos inefectivos .

La cuestión es ¿levantando la barrera del precio (únicamente) hemos visto que venga absolutamente todo el mundo y que las acciones de nuestra institución tengan un incremento sustancial en el eco que generan? Por supuesto que no.

En este caso hemos facilitado la entrada para quien ya ha venido a visitarnos. Veremos que la mayoría de monumentos distribuyen su horario de visita gratuita durante la semana. Esto significa que un porcentaje bastante grande de la población se encontrará en sus quehaceres, ya sea en el trabajo, estudiando, etc.

¿Los Museos y la gratuidad?

El asunto tiene sus complicaciones, y nos debemos preguntar sobre este tema. ¿deben ser los museos gratuitos de toda carga? ¿de dónde vendrá su financiación? Y dejando aparte el tema de la licitud de la propuesta ¿Qué y hasta qué punto puede cargar el museo sobre sus visitantes?

Desgraciadamente, las instituciones culturales no siempre gozan de la financiación que les sería necesaria para dotarse de los medios que le permitieran desplegar toda su actividad. La conservación de la colección, su ampliación, la difusión, el diseño de nuevas exposiciones, las actividades divulgativas. Actividades que necesitan financiación constante, un desembolso importante y que generan una actividad rica y empleo para especialistas.

Aunque genera más preguntas que respuestas, es un tema que debemos tener en cuenta a la hora de enfocar con nuestro público y de generar un impacto, así como una fidelización del mismo.

En todo caso, el desafío es seguir motivando al visitante habitual a que siga viniendo. Y es ahí donde nos vamos a jugar esa fidelidad; y para ofrecer hay que tener recursos.

BIBLIO

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