Itimad y Al Mutamid “el rey poeta” de Sevilla

Cómo siempre, el hecho de vivir la vida de la ciudad hace innumerables puentes entre el pasado y el presente. En este caso me viene motivado por un evento al que he ido hace bien poco, es el Poetry Slam de Sevilla.

Es una modalidad muy interesante, ya que cada poeta tiene tres minutos de atención plena por parte del público que será quien será el ganador de la noche, y que se llevará una serie de untos para ver al final de la temporada quien será el representante de la ciudad en otros eventos. Competición de ingenio, de aquel que sea capaz de escribir un texto conmovedor e imprimirle un ritmo y cadencia para que embelese al público.

Esto es maravilloso y es una de las formas en que podemos ver cómo la cultura puede encajar en nuestras vidas, pero la competición de ingenios aplicados a la palabra es muy, pero que muy antiguo en nuestra ciudad. Y de eso vamos a hablar, por eso nos tenemos que dar un paseo a la época de la Sevilla musulmana.



LOS REINOS DE TAIFAS



Dentro de los más de 5 siglos que componen la historia de Sevilla cómo una ciudad musulmana, en esa Isbilya que tiene espacio para que quepa todo.

En esa multitud de años la ciudad está en permanente estado de reivindicarse cómo la primada del sur, ya desde los primeros tiempos de Al-andalus se establece la competencia entre Sevilla y Córdoba por ser ese lugar de poder, en ese tiempo hay ataques de los normandos , la invasión de los fieros rigoristas islámicos norteafricano. Cómo muestra de la comunicación con el resto del mundo; probando ser parte del circuito comercial con oriente.

Para podernos situar, esta historia sucede en uno de esos momentos en los cuales Sevilla es una entidad política independiente.

Esto sucede durante lo que se llama la época de los reinos de taifas, cuando el antaño glorioso Califato Omeya se desintegra en luchas internas y conspiraciones que dejan paso a una multitud de pequeños reinos. Estos reinos quedan en manos de los que anteriormente ejercían la labor de gobernadores locales o de personajes ambiciosos que logran labrarse su camino hasta el poder y rápidamente empiezan a guerrear entre ellas.

Cada una con su corte, su rey y todo su aparato. Siendo entidades tan pequeñas y en constante conflicto, la existencia era azarosa y estaba sometida a un complicado juego de alianzas y diplomacia. Cómo se puede ver en el hecho de que se pagara un tributo especial a los reinos cristianos del norte en concepto de protección.

Ya que aunque estos reinos de taifas eran potentes económicamente y pujantes en lo cultural, dado su reducida extensión y lo precario del equilibrio de poder no podían igualarse a los reinos del norte en poderío militar.Incluso las que se consideraban las más poderosas y que competían entre ellas o hacían, las taifas de Sevilla, Zaragoza y Toledo y competían por esa primacía en Al-Andalus, debían pagar a otros reinos para evitar ser atacadas.



LA TAIFA DE SEVILLA


En Sevilla se había instalado la dinastía de los Abadíes ( a la cual pertenecía Almutamid), que son los que estuvieron al frente de esta taifa durante los años en los que existe ( de 1023 a 1091) tras el vacío de poder que se vive al caer el califato cordobés. Poco tiempo duró esta dinastía que sujetó fuertemente el poder en esta ciudad, a veces incluso de forma cruel.

Se llega a decir que uno de sus reyes, Al- Mutadid, tenía la costumbre de exhibir las cabezas cortadas de sus enemigos cómo medio de inspirar temor pero se ocupaba de que estuvieran rodeadas de perfumes y flores. De esta forma, fuera o no cierto este episodio, nos está hablando muy bien de una cierta idea; del carácter de esta dinastía de reyes que ascendieron a esa condición por la fuerza y por la fuerza la mantenían por cualquier medio necesario.

A la vez que para legitimar su recién adquirido status de reyes se hacían rodear de personajes influyentes, actuando así de mecenas de la cultura. El refinamiento de la corte hizo que Sevilla se convirtiera en un centro cultural, a la vez que las continuas campañas militares y los gastos de palacio agotaban la economía de estas tierras.

De forma que esta luz y gloria de la Taifa de Sevilla en realidad era muy frágil, al estar sustentada sobre bases volátiles y quebradizas. Tan rápido que pudo llegar, tan rápido puede volver a irse. En el complicado equilibrio que supone siempre la política y el arte de lo militar suelen pasar eventos críticos, en este caso es la debilidad de las Taifas, que durante mucho tiempo han sido puestas de manifiesto a través del pago de impuestos a los reinos cristianos, llamados parias.

Esto vuelve a poner en relieve otra realidad, la Taifa de Almutamid era poderosa en comparación con otras más pequeñas, pero débil en comparación con el extinto Califato o los reinos cristianos del norte. De forma que el pago por la protección de la Taifa más poderosa era por extensión, el mayor. El tener que pagar a los norteños se iba haciendo cada vez más insoportable para el rey de Sevilla, de forma que resolvió buscar una solución para sacudirse ese yugo. 

Esta intención se podría plasmar literariamente en la legendaria afirmación suya “prefiero ser un camellero en África que un porquero en Castilla”

Cuando la presión sobre ellos por parte de Alfonso VI de León crece el propio Al-Mutamid decide llamar a la intervención de los guerreros del magreb, los Almorávides que defendían una forma más estricta de observancia del islam y habían afianzado su dominio sobre el norte de África.Tras la conquista de Toledo por parte de los cristianos el momento es de crisis, y buscando salvarse de una posible conquista se decide asegurar la frontera, pero faltaba una fuerza militar capaz de esto.

El imperio Almorávide, era el músculo militar que los reinos de Taifas necesitaban para afianzar sus fronteras. De forma que un poderoso ejercito Almorávide cruza hacia la península e inflige una derrota a las fuerzas cristianas en Zalaca, acabando con cerca de la mitad de su ejercito.

Pero poco tiempo después y para desgracia de las Taifas, viendo la debilidad de estas formaciones y la oportunidad deciden simplemente destruir los reinos. Así estos fieros guerreros africanos acaban con las primeras Taifas, y mandarán al rey Al-Mutamid al destierro. Lejos de su amada Sevilla, la recordará siempre hasta su muerte cerca de Marrakesh. Así muere lejos de su Sevilla el rey poeta.

Seguramente el sabio rey sevillano sabía perfectamente que clase de fuerzas estaba desencandenando cuando solicito el apoyo de los almorávides, es bastante probable que intuyera por donde podrían ir las cosas una vez esos fieros guerreros tomarán pie en la península. Solo hace falta recordar su preferencia acerca de una humilde vida en África que ser un siervo castellano. El mundo que el conocía no volvería jamás pero su recuerdo perviviría siglos con más leyenda y literatura que realidad histórica. Pero en cualquier caso logrando un lugar en la mente de los sevillanos por más de un siglo.



Al-Mutamid e Itimad



Sobre la figura del rey poeta de Sevilla se ha tratado en numerosas ocasiones y forma parte del imaginario colectivo de la ciudad, como representación del periodo andalusí. En especial cuando se trata de refinamiento cultural, de búsqueda de la belleza se acude a la imagen del rey, que rodeado de su corte dedica sus días a cuidar el desarrollo de las artes.

Rodeado de personajes importantes, cómo el Abenamar de los cristianos (Ibn Ammar de Silves), el favorito del rey. (En este episodio recomiendo la canción de la Banda Morisca titulada Rumaiquiya y Almutamid).

Si atendemos a la leyenda, parece que uno de los entretenimientos favoritos de entonces del rey era; llegada cierta hora del día dar un paseo por la ribera del Guadalquivir dejando que por su cabeza fluyeran los más distintos asuntos.

Así rodeado por sus personajes de confianza se entretenía y se distraía de todos los asuntos que deben rondar en la mente de aquellos personajes que por su posición se espera que estén presentes en todas las esferas del estado. De forma que este entretenimiento consistiría en competiciones poéticas, donde unos de los contendientes daría el pie a empezar, comenzando el rey con un :

El viento anda tejiendo una lóriga en el agua”

Pero no se le ocurría la forma de continuar, de su cabeza no saldría ninguna constestación que estuviera a la altura de lo que había comenzado, no encontraba una forma de acabar con gracia.

Cómo correspondía a un amante de las artes y la poesía se preciaba de ser ingenioso y tener salidas para todas las circunstancias. Será este el momento que cambie para siempre la vida del rey, del cual se había visto con preocupación que no se aplicara en la consecución de un heredero. Mientras el rey se repetía para si mismo los versos intentando en vano crear una respuesta, de entre los juncos salió una voz.

Una voz que llevaba consigo toda la dulzura, ingenio y rapidez mental que en ese momento se requerían. La cara del rey debió ser un autentico poema al escuchar cómo terminaban sus versos mejor que él mismo, cuando escuchó a esa voz desconocida exclamar:

que armadura si se helara”

Resulta que quien estaba entre los juncos, era Itimad, esclava de Triana, llamada la Rumaiquiya. Esta rápidamente a pesar de su origen más que humilde ganó para sí el corazón del rey. Que cayó prendando ante el ingenio y el carácter despierto de esta mujer, cayó locamente enamorado de ella.

De esta relación, de las más famosas historias de amor quedarían multitud de leyendas populares de como el rey trataba de contentar a su mujer. Cómo aquella vez que se decía que Itimad sentía añoranza del tacto del barro de la ribera del rió en sus pies desnudos, y el rey decidió llenar el patio del alcázar de barro fino, aromatizado con especias y hierbas olorosas pasa deleite de Itimad.

Otra trata de cuando una vez conquista Córdoba, sintiendo ella añoranza de la nieve el rey planta los montes de Córdoba de almendros, para que cuando entren en flor parecieran que sus laderas estaban nevadas.

Su historia de amor duró toda sus vidas, a pesar de su fatídico fin en el exilio cuando el reino de Sevilla fue invadido por los almorávides y a día de hoy se encuentran enterrados juntos cerca de Marrakesh.

Casi mil años uno junto al otro. Desde luego que en todos los rincones nos podemos encontrar una historia poética que hacen de nuestra ciudad un lugar que merece la pena conocer bien.

Del poetry Slam del año 2019 a una historia de amor real del siglo XI, para que vean.

Enlaces.

Almotamid de Lole y Manuel, cómo resistirse 

Sobre el rey y sus poemas

Otros rastros del rey poeta

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