Rocas antiguas, no siempre estuvo así

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Foto propia. Detalle de la Inmaculada del Padre Eterno de Murillo. Este es dragón, símbolo del mal, aquí lo tenemos recordándonos que errores NO cometer.

No siempre sabemos hacer llegar las unidades de información que yacen tras los distintos periodos históricos de la manera que nos gustaría, la importancia que tienen esos caracteres en la lectura de la deriva de los grupos humanos que los moldean. A veces no le damos el color o la alegría, bien puede ser que nos perdamos en detalles; queriendo caracterizar y diferenciar nuestras teselas no muestren el mosaico si no que se convierten en objetos sueltos sin conjunto. De tal manera que perdemos una oportunidad dorada para nuestros fines: la puesta en valor del monumento o unidad patrimonial.

Por otro lado, si buscamos una comprensión mas amena el primer expediente suele ser el simple tijeretazo al volumen de información, cercenando, podando. Disolviendo la información, aguando el contenido nos podemos encontrar que se ha convertido en nada, el ejemplo reducido al absurdo de esta máxima se podría encontrar en un panel informativo que dijera:

Rocas antiguas. Civilización antigua, de antes que los Reyes Católicos.

No siempre estuvo así, antes las cosas se hacían distintas.

Sobre un elemento concreto es muy útil tener esto en mente. Cojamos como ejemplo una construcción que se recorta en el cielo de Sevilla y desde que se tuvo en pie por primera vez ha servido como identidad de la propia ciudad. Desde sus cimientos hasta el Giraldillo que paciente, vigila la ciudad desde su posición triunfal. Hablemos como ejemplo de la Giralda. En este caso, la alternancia de corrientes conservadoras y transformadoras han pasado durante los siglos en los que la antigua torre del alminar ha desarrollado su existencia. Lo mismo que ocurrió con el resto de la mezquita, que con desigual suerte ha ido sorteando el tiempo. Cómo una mezcla de las tensiones transformador-destructivas y lo conservador nos queda la torre  junto a la zona circundante al patio de los naranjos. Eso nos permite encontrar algunas de las arquitecturas originales que  conocer con más profundidad.

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Foto propia. Del material de acarreo romano que se trae del palacio de Almutamid a las restauraciones que se hacen a fines del XIX y permiten estudiar en profundidad la estructura. La misma torre nos cuenta la historia de la ciudad.

Nos viene la duda.

¿A que época pertenece un edificio o un paisaje?

Pues es multitemporal, puede ser multicultural. Ahí reside el poder y flexibilidad. Siendo de todos y atado a ninguno en concreto. Además estas alteraciones nos traen la idea de la organicidad de los edificios, que a través de la tradición de sus usos han ido alterando su forma o significado colectivo. Todos esos cambios y resignificaciones a modo de anillos que se forman en los arboles nos pueden permitir leer la sociedad que moldea el edificio a través de sus etapas.

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Una vista de mediados del XIX  del Ayuntamiento, aún con la pila del pato instalada. Tras el derribo del convento de San Francisco y las alteraciones de los alrededores nos dibujan un paisaje distinto.

¿ Cómo traer una foto fija del edificio en cierto momento?

En ocasiones, para nuestros objetivos concretos es un método didáctico y explicativo gigantesco el poder traer un estado concreto de cómo era el edificio en un año concreto. A saber, si queremos hacernos una idea de cómo era la giralda el día que se descubre América, pues tenemos la posibilidad de contextualizar a través de ella. Si las láminas de Alejandro Guichot ilustran a la perfección las “giraldas” a día de hoy la gama de recursos con las que podemos contar se ha hecho aún mayor: reconstrucciones alternativas, artísticas, documentales, medios visuales, documentales cómo métodos asistidos por las mayores capacidades técnicas.

De las técnicas tradicionales y plenamente vigentes que debemos controlar, también debemos acompañar de las que se desarrollan: realidad aumentada, el poder de la viralidad., las redes sociales para valorizar la propuesta y la facilidad cada vez mayor para la interelación y el multiformato (mapas, planos, fotografías y todo tipo de documentación).

En definitiva, para desarrollar un discurso efectivo que lleve a una asimilación de los contenidos que buscamos debemos tener dos elementos bien trabajados: una información adecuada y una gama de métodos lo suficientemente amplia para apoyar dichos contenidos.

El objetivo es ofrecer una visión de la ciudad que fue, es, pudo ser y será.

 

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