📚📚📚 La Susona, Susón y la judería de Sevilla (2020)

La leyenda de la Susona en Sevilla

La leyenda de la Susona

Es muy conocida la historia de la fermosa hembra , de la bella Susona. En esta leyenda tradicional confluyen muchos elementos que la hacen merecedora de nuestra atención. En primer lugar tenemos una historia que nos lleva hacia la Sevilla del siglo XV, tiene ese mundo del final de una era, que está acabando y se prepara para los albores de un nuevo tiempo.

En ese momento cuando los reyes católicos llegan a la conclusión de crear una institución dedicada a vigilar a los conversos y velar por el cumplimiento de los preceptos del catolicismo. Al fin y al cabo, eran junto con la misma figura del rey, el único elemento común a todas los territorios. Y un agente de la inquisición no conocía de jurisdicciones dentro de la monarquía hispánica, por lo tanto debemos de tener en cuenta su importancia como elemento político y de castigo mucho más allá de lo puramente espiritual.

En Sevilla , la comunidad judía había sido mermada a partir de los ataques de 1391. El progrom de aquel año había destruido toda esperanza de convivencia en la ciudad. Y para este finales del XV contaba con una presencia de judeoconversos importante, algunos de los cuales ejercerían labores del más alto nivel e importancia en la ciudad. Dejando constancia de esto el peso de este grupo tanto en sentido cualitativo como elementos decisivos en la vida de la ciudad, como cuantitativo en cuanto su aporte al total de poblamiento de la ciudad.

Venía a establecerse la inquisición en la ciudad, entre los motivos que vendrían a justificar la creación de este organismo estarían una mezcla de mayor poder por parte de los reyes, al saltar el poder papal en ciertos asuntos. Un poderoso mecanismo de control social y que permitía medios alternativo de coerción a grupos poderosos nivel local. Así como un filtro adicional al acceso a los recursos.

Orígenes de la leyenda de la Susona

En la leyenda se nos presentan una serie de personajes que vendrán a marcar con sus vidas el discurrir de esta ciudad. Diego Susón cómo el judeoconverso potentado que decide alzar en armas la ciudad en previsión a la instalación del santo oficio en la ciudad. En tanto que tienen la gente, el dinero y la posibilidad de impedir que destruyan lo que tienen construido.

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Fotografía propia

Según el relato que nos hace Adolfo de Castro en su Historia de los judíos de España (1847) acerca de como viene a establecerse el tribunal de la inquisición a Sevilla para atajar a aquellos nuevos cristianos que seguían judaizando (también nos refiere este episodio Cecil Roth en su obra Los Judíos secretos ). Acerca del choque que supone para la ciudad la llegada de este nuevo actor y como algunos de los personajes que en ella actúan reaccionan protegiendo su parcela de acción.

“Para cumplir esta disposicion no bajaron los inquisidores á Sevilla hasta el año de 1481, por varias dificultades que hubo que vencer: las cuales no serian otras que las que suelen levantarse para dar comienzo á cualquiera novedad. La entrada de estos jueces en Sevilla i la conspiracion maquinada por los judíos para destruirlos se leen en un MS. de aquel tiempo i de incierto autor. Por ser mui curiosas las noticias que contiene, no será fuera de razon copiar algunos pasajes, porque con ellos saldrá mas llena de autoridad mi historia. «Luego que entraron en Sevilla los inquisidores é oficiales del Santo Oficio, la ciudad de Sevilla se dividió en bandos sobre el caso: unos por parte de los inquisidores é otros en contra. Lo que causó mas escándalo é maravilla fué que esta opinion tocó á muchos poderosos é personas constituidas en oficios i dignidades que favorecieron la parte mas dañada de esta opinion.

«Tambien se declaró la nobleza é prebendados por la santa fe de Jesucristo, é sus ministros; pues salieron á recibirles fasta una legua é otros fasta Carmona, faciéndoles agasajo é hospedaje é visitándolos á menudo.»

«Fueron luego los inquisidores al cabildo de la Santa Iglesia, donde presentaron é mostraron las bulas é provisiones reales, é luego fallaron á la puerta del cabildo al regimiento en órden que los llevó á su cabildo, por afuera de las gradas é los sentó en su cabildo é los recibió. E luego se juntaron de ambos cabildos, prevendados é regidores, é decretaron procesion general con la clerecía, é órden para el domingo siguiente, la cual se fizo mui solemne, é fué recibida la Inquisicion por el pueblo.»

«En este medio tiempo se juntaron en uno á cabildo Suson, padre de la Susana que llaman la fermosa fembra: Benadeva, padre del canónigo: Abalofia el perfumado que tenia las aduanas en cambio del rey é de la reina: Aleman, poca sangre, el de los muchos fijos Alemanes…. los Adalfes de Triana que aun vivian en el castillo…. Cristóbal Lopez Mondadura á San Salvador, é otros muchos ricos é poderosos que llamaron é vivian en las villas de Utrera i Carmona.

«Estos dijeron entre sí ¿qué os parece como vienen contra nosotros? ¿Nosotros no somos los principales de esta ciudad en tener i en ser bien quistos del pueblo? Fagamos gente. Vos, fulano, tened tantos hombres de los vuestros: é vos, cetano, tened á punto cuantos pudiéredes allegar: é así fueron repartiendo entre las cabezas, armas, gente é dinero é las cosas que pareció necesarias. E si nos vinieren á prender, con la gente é con el pueblo meterémos en bullicio la cosa; é así los matarémos é nos vengarémos de nuestros enemigos. Dijo entonces un judío anciano que estaba allí:—Fijos, la gente bien me parece estar á punto, tal sea mi vida, pero ¡qué! ¿los corazones donde están? Dadme corazones.»” (Las partes en negrita son mías)

Lo que se puede considerar una conjura o conspiración está en marcha. Historia y leyenda se mezclan en el relato de la Susona.

La leyenda de la Susona según el historiador Cecil Roth

Hay un erudito que se dedicó a hablar de la pervivencia del judaísmo que tuvo sus raíces en España. No solamente de aquel que llevaron los sefardíes en su diáspora, sino también el recuerdo que de la fe de sus mayores tuvieran los descendientes de los judíos convertidos.

Estos los podíamos considerar dentro de dos clases en relación a su actitud respecto al bautizo que habían recibido, cristianos nuevos y marranos. Siendo los cristianos nuevos aquellos que cumplían de una forma más o menos consciente con las reglas del cristianismo y marranos aquellos que bajo el manto de una fe católica en realidad procuraban seguir practicando el judaísmo.

La leyenda de la Susona,  judíos en la Sevilla post-1391

Acerca de esto, nos encontramos que en Sevilla había un gran número de nuevos cristianos. Que aceptaron las aguas del bautismo en buena parte debido a las grandes persecuciones de las que se vieron objeto en 1391. Hasta tal punto que la judería de Sevilla fue atacada y hubo numerosos muertos causados por el Arcediano Ferrán Martínez de Écija.

Aparte del hecho religioso eso supuso un cambio en lo social. Para entonces los judíos se encontraban sujetos  a leyes especiales que los alejaban del ejercicio de muchas profesiones y que en general los marginaba de la sociedad.

Al pertenecer a una religión diferente evidentemente no podían ostentar cargos eclesiásticos, pero es que además también tenían muy restringido el acceso a puestos de funcionariado. Por lo tanto no representaban competencia en estos campos para los estratos dominantes.

 Esto va a cambiar en tanto se integran en el seno de la sociedad cristiana, independientemente de la sinceridad de su fe ven nuevos caminos abiertos de promoción social.

Este ascenso social y la posibilidad de prosperar se ve respaldado por el hecho de que muchos de ellos eran personas con un nivel cultural elevado en relación con su entorno. Así que tenemos el pastel servido, un pastel  (los cargos y espacios donde ejercer poder ) que no es más grande pero que sí parece tener más aspirantes a comensal.

El conflicto está en marcha, y la sospecha que los “cristianos viejos “ ( en especial aquellos linajes que tenían por costumbre monopolizar los cargos y la vida pública) se ven amenazados por estos “advenedizos”.

Esto, junto con la reciente salida de Castilla de una guerra civil y dirigida por una reina que tenía sueños de labrarse una reputación y con necesidad de afianzar su autoridad, además de sospechas acerca de la sinceridad de la fe de aquellos que fueron obligados a convertirse a la fuerza.

Todo eso hace el marco perfecto para la historia que vamos a contar a continuación. La leyenda de la Bella susona, una de las leyendas sevillanas más conocidas.

Cecil Roth ambienta el comienzo de este desastre en un 18 de marzo de 1478, víspera de la pascua judía. Que por cosas de coincidencia casual de ambos calendarios vino a caer en Semana santa. Podeís imaginar que lo primero que pasó por la cabeza de un joven caballero cristiano al descubrir una reunión clandestina de nuevos cristianos fue que se habían reunido para blasfemar.

Esto llegó a oídos del prior de convento de San Pablo, Alonso de Ojeda. Furibundo enemigo de los marranos.  De forma que continuó con su campaña para perseguir la herejía y traslado a los monarcas su proyecto de una inquisición, que el papa Sixto se pensó de conceder (sopesando como mantener el nuevo organismo bajo su control).

Esto echó a andar una maquina burocrática, lenta pero inexorable que se iba a abatir sobre la ciudad. Las cosas suceden despacio y la institución de la inquisición española tarda en conformarse lo que va resultando necesario. El día de navidad de 1480 llegan a Sevilla los dos dominicos encargados de hacer funcionar el nuevo tribunal en Sevilla, se le recibe a la puerta del cabildo y se les acompaña al ayuntamiento.

Los conversos de la ciudad que habían visto cómo eran capaces de integrarse en todos los aspectos sociales y ocupaban cargos estaban dispuestos a defender sus conquistas.

El cabecilla de esta resistencia sería Diego Susan , un comerciante fabulosamente rico y que arremolinaba en torno suya a numerosas personalidades conversas. A las cuales reúne en la parroquia de San Salvador y les propone un plan amargo pero comprometido. Se llegó al compromiso de armar un grupo nutrido de hombres para hacer frente a lo que pudiera suceder. Eso junto con el apoyo social y económico de los propios conversos daba al plan ciertos visos de éxito.

La conspiración estaba en marcha y se avanzaba en los preparativos para el golpe

Pero Susan tenía una hija, llamada la Susona , la Fermosa Hembra. Que andaba en amoríos con un caballero cristiano que no dudo en denunciar todo el plan a la inquisición.

Esto resulto un regalo divino para la inquisición, al servirle en bandeja de plata a los principales marranos de una vez y con la prueba de que en efecto tramaban algo.

Empezaron los juicios, que acabaron con ejecuciones.

Una de ellas la del propio Diego de Susan. Que acudió con toda la dignidad de su carácter hacia el cadalso. Impasible y haciendo gala de un aura de nobleza aun teniendo una soga al cuello. Soga que le colgaba y se manchaba por el barro, cosa que solucionó con saber estar al pedirle a un asistente si le podía levantar la corbata.

Fue quemado según Cecil Roth en el campo de tablada. La muerte de Susan dejó desposeída a su hija quien entro a monja bajo la protección de Rainoldo Romero , obispo de Tiberias.

Pero abandonó esta vida y vivió de aquí para allá el resto de sus días. Dejando dicho que a su muerte se colocara su calavera en la casa que había sido el escenario de sus calamitosos días. Desde entonces se llamaría la calle de la muerte.

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