Nazario Luque, San Reprimonio y las pirañas

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Revisando las figuras de los creadores que tenemos en los distintos ámbitos de la cultura y las artes en la contemporaneidad sevillana nos encontramos con una que se va haciendo cada vez más especia. Nazario Luque; autor de cómics, ilustrador y pintor. Sevillano de nacimiento pero que encontrara en la Barcelona de los 70 su ambiente de expresión. Fue allí donde se desempeñó  como historietista e ilustrador. Nos vemos ante una de sus obras; San Reprimonio y las pirañas, recopilatorio de cómics aparecidos en Rock Comix, explora el mundo de la noche, la bohemia, el deseo y lo prohibido. El ambiente de la otra cara de la sociedad a través de sus cómics crudos y de estilo underground, un tanto kitsch y anárquicos en su planteamiento. Donde todo parece subordinado  a representar lo que quiere, desde los dibujos a las letras retorcidas en los bocadillos la técnica se doblega a la intención narrativa. Que expresa un mundo de deseos, sensaciones y relaciones turbulentas bajo la amenaza perenne de las fuerzas de la autoridad; bajo un juego de apariencias muy particular, que no se queda corto en representar y atacar.

El andergraun (sic), cómo se refiere en una de sus obras al estilo es un medio de expresión que viene de la mano de un señor que aparece de la nada con gesto salvador alarga un bolígrafo y un taco de papeles, para tras la arenga desaparecer tal y como vino. En esos trabajos volcará el artista sus frustraciones y pasión, que una vez quedando exorcizado y sacados de los interiores del autor,  quedan listos para ofrecerlos por la ventana al aire. Quedando estos como un esqueleto con la puerta abierta en ¿un gesto de invitación, una liberación?

En San Reprimonio y las pirañas se encuentra como recopilatorio  que salen anteriormente en la piraña divina, star, muchas gracias y el rrollo enmascarado y purita, junto con algunos elementos inéditos.

Hace terrible presa sobre los valores del tardofranquismo, Reprimonio es el ejemplo de ello. Un hombre de mediana edad, convencional hasta el extremo de la parodia y  sin dar muestra alguna de cualquier elemento de diferencia. Resulta que dando su paseíto por la tarde se ve tentado por el demonio, esta tentación es por supuesto la homosexualidad y el demonio se divierte en mandarle un hombre atractivo mientras los ángeles  los demonios apuestan sobre el desenlace. Tras una épica batalla, este hombre que decide beber del cáliz de la tentación hasta la última gota, invita a subir al objeto de sus tribulaciones para probarse al máximo. Pero con la intercesión divina logra superar su debilidad, mereciendo su apelativo de santo. En este comic, cuyas páginas centrales son un auténtico ejemplo de barroquismo en el dibujo, que apenas deja un espacio donde ver el color de la página donde está impreso, se plasma una crítica frontal. Con la historia, que parece tener visos de realidad y fue experimentada por un conocido de Nazario se expresan las críticas a la base del constructo social tardofranquista. Un hombre de mediana edad, anodino, con un cochecito, trabajo y costumbres tranquilas que mantendrá; juzgando necesaria incluso la represión de los propios deseos o pulsiones si fuera necesario, con tal de encajar en el discurso social establecido.

Estas críticas vienen de la mano de la reducción al absurdo de las creencias, ataca fuertemente los pilares sobre los que se asientan los valores de las personas que lo atacan por su forma de vivir. Llevando estos códigos hasta el extremo, reverenciando a el santo de la represión sexual, con reliquias propias y todo lo que rodearía a un auténtico culto a un santo. Esta reducción al absurdo constituye un arma poderosa al apropiarse del lenguaje para darle la vuelta al mensaje, en un ejemplo precioso de la ley de Poe.

Siempre es un gran descubrimiento encontrar artistas así.

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